Esta métrica evalúa la cantidad de correos enviados en comparación con la cantidad de correos rebotados o no entregados. Puede ser específica para cada tipo de rebote, por ejemplo, la tasa de rebote permanente. Asimismo, puede ser un promedio de todos los rebotes en comparación con los correos enviados. Las tasas de rebote no siempre son precisas, ya que algunos sistemas no informan de forma clara o precisa al remitente sobre el motivo por el cual sus correos no se entregaron.
Estimación de la tasa de rebote
Si divides el número de correos electrónicos devueltos por el número de correos electrónicos enviados y multiplicas el resultado por 100, obtendrás la tasa de rebote de correo electrónico en forma de porcentaje.
(Número de rebotes* / Número de correos electrónicos entregados) x 100 – tu tasa de rebote de correo electrónico
Explicación del 'rebote duro'
Se produce un rebote «duradero» cuando el correo electrónico regresa al remitente sin llegar al destinatario. El servidor de correo receptor suele rechazar estos correos. Un rebote duradero puede deberse a las siguientes razones habituales:
- una dirección de correo electrónico de destinatario inexistente
- un dominio destinatario inexistente
- El servidor de correo receptor bloquea completamente la entrega.
Curiosamente, las direcciones de correo electrónico válidas pueden experimentar rebotes. Por eso es fundamental conocer a fondo cómo funciona el rebote de correo electrónico.
Explicación del 'Rebote Suave'
El término «rebote suave» en el correo electrónico se refiere a un correo que, a pesar de haber sido aceptado por el servidor de correo del destinatario, ha sido devuelto al remitente sin ser entregado. Un rebote suave puede deberse a las siguientes razones comunes:
- un buzón lleno
- indisponibilidad del servidor de correo electrónico del destinatario (ya sea fuera de línea o inactivo)
- mensajes de correo electrónico demasiado grandes
Las razones mencionadas anteriormente son uniformes. Puedes corregirlas fácilmente para mejorar tu tasa de rebote.